El Taulí sigue débil, pero cuenta con vías de progreso: Más ampliaciones y la futura Escuela de Enfermería

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Los cuatro millones de euros que en el anterior mandato, y no sin polémicas, el gobierno municipal dedicó de sus fondos a la ampliación de urgencias en el Taulí han sido los mejor gastados en Sabadell desde hace décadas, De no haber sido por ellos, durante el momento álgido en la primera oleada de la pandemia, esta parte del Vallès pudo haberse convertido en otra Igualada, y ésta más que a las puertas mismo de Barcelona y su área metropolitana.

Lo reconoció de motu propio, hace apenas semanas, el director del Hospital de Sabadell, Dr. Joan Martí. Aún en plenas obras, con el edificio destinado a ampliar urgencias con los suelos por embaldosar y los techos con vigas a la vista, pudo doblar allí el número de camas UCI, de casi ni 30 a las 60 que mantiene activas y va a consolidar. Y mientras, los ingresados por la Covid, saturaron las plantas de hospitalización, más allá tambíén de su capacidad previa.

Esta era, y es todavía, la realidad del Taulí. Cuenta con grandes profesionales, de alto nivel, pero sobre unas estructuras materiales que, en aspectos tan críticos como las urgencias o la UCI, arrastran una infradotación tercermundista, desde sus inicios. Los consabidos colapsos nunca han dejado de sucederse, sea por las olas de calor en el verano o por las gripes de los inviernos. En Sabadell y las poblaciones que encabeza, incluso forma un cierto paisaje.

Que el Ayuntamiento invierta en el Taulí y sobre todo lidere junto a la Generalitat claro está, es todavía más que una cuestión de salud. Se trata, asimismo, de un activo estratégico, más en términos de región, la del Vallès entre otras comarcas, que meramente de ciudad. Es algo de lo más evidente y fundamental si es que Sabadell aspira a funcionar como un centro de servicios, a estructurar territorio con ello, y a promover el bienestar de las poblaciones.

Lo apreciable es que, sin embargo, el Taulí esté presente de forma activa e incluso histórica, en la disputada categoría de los hospitales universitarios, emblema de calidad tanto como de innovación. Aunque hará medio siglo que se empezó a hablar asi de ello, no es ni mucho menos el Clínico de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con sede en Bellaterra. Tampoco lo será nunca, en tales términos. Pero en ello debería poder crecer y progresar.

Si realmente lo consigue, y ojalá, la creación como parte del Taulí de una nueva Escuela de Enfermería a cargo de la UAB será el mejor logro de la alcaldesa Marta Farrés y su gobierno en este mandato. Y más si pudiera ir sumando otros postgrados y grados a los de medicina y ciencias biomédicas que la UAB imparte en Sabadell. Tal vez pediatría, histórica y puntera en Sabadell aún con la amputación de la especialidad de oncopediatría, todavía por recuperar.

Fuera de Barcelona, donde rivaliza con la Universitat de Barcelona (UB) y ahora de manera creciente con la Pompeu Fabra, con la cual precisamente comparte el grado de enfermería en el Hospital del Mar, la UAB no ofrece nada parecido fuera de la capital catalana, El Taulí es una excepción, aunque no suela decirse ni presumirse de ello, bajo el tòpico falso de ser o aspirar a ser el Clínico de Bellaterra. Con reforzar y aumentar la oferta de grados bastaría.

Para la UAB, lo más parecido a su Clínico viene a ser el megahospital de la Vall d’Hebron, en el que imparte cinco grados. En Sant Pau, sólo el de medicina con optativas, y en el Hospital del Mar fisioterapia además. La unidad docente de la UAB más parecida a la del Taulí sería la del Germans Trías i Pujol de Badalona, conocido como Can Ruti. Pero, aun así, con una gran diferencia. Can Ruti, en plena expansión, es mucho mayor que el Taulí, en más del doble.

Frente a los 3724 empleados con que contaba el Taulí a fecha de diciembre de 2019, en el Trias i Pujol trabajan tantos como 8.104. Esta es la realidad del sistema hospìtalario catalán. Barcelona, de Can Ruti a Bellvitge, concentra seis grandes hospitales públicos más el grueso de la privada, mientras al otro lado de Collcerola o la Conreria el Taulí es, aun infradotado, el mayor hospital público junto al de Terrassa. Granollers o Mollet son bastante más pequeños.

Si en el sistema hospitalario hay ligas, no es que al Taulí la Generalitat le haya ascendido de categoría como tan redondo afirmó el director general del Catsalut, Adrià Comellas, en su reciente visita a Sabadell. Lo cierto es que lleva años en primera, la universitaria, incluso con una asignación de usuarios (400.000) similar a la del Hospital Clínic en el Eixample, pero con muchas menos camas en especial las de uci, y también menos quirófanos y menos personal,

Visto por el lado bueno, el Taulí debe crecer y no le faltan motivos ni márgenes para ello. Consolidar las 60 camas UCI y aumentar en un veinte por ciento la dotación de quirófanos y camas de hospitalización general, lo que con una inversión de 40 millones emprende ahora la Generalitat en su plan de urgencia, todavía en plena pandemia, apenas llega a cubrir parte de los déficits, y no resuelve la demanda para 50 años, como sin embargo asegura Comella.

La docencia debería ser asimismo un motor de crecimiento, además de garantía de calidad. La Escuela de Enfermeria puede ser buen exponente de ello. Se trata de uno de los grados con mayor demanda y mayores expectativas laborales. En el tema, por parte del gobierno municipal, se ha dado no obstante una salida de tono más bien pintoresca. Desde Sabadell no se debe plantear, ni menos exigir, que el centro se ubique en la antigua fábrica Artèxtil.

Los méritos arquitectónicos e históricos de Artéxtil no implican que las cuadras de telares sean lo más adecuado para acoger aularios o laboratorios, y menos si las obras de reforma conllevan la destrucción de espacios, valiosos en sí mismos. Artèxtil seria más idoneo como Museo Textil y de la Moda, tanto más cuando en las inmediaciones del Taulí hay o puede haber otros terrenos y edificios de titularidad municipal más oportunos o adecuados.

El motivo lo vale. En su afán por convertirse en hospital universitario, cosa que en parte ha conseguido mediante convenio con la privada Universitat Internacional de Catalunya (UIC), el de Terrassa adquirió el edificio del antiguo hospital de Torrebonica. Se ocupó de ello el Ayuntamiento, mediante su Fundació Sant Llatzer. La UIC imparte asimismo ocho grados universitarios en el antiguo Hospital General de Catalunya, del grupo privado Quirón.

A la UAB no le faltarían hospitales donde elegir si emprendiera la creación de otras unidades docentes. Además, como indican su nombre y el grueso tanto del alumnado como del profesorado, no se trata estrictamente de una institución vallesana. Si está en el Vallès es por razones de proximidad y comunicaciones. Sabadell en general, y el Taulí en particular, deben ofrecer además otros motivos de oportunidad, dotación y calidad.

Que el Taulí se aleje de sus antecedentes tercermundistas en ratios y resultados, como fue el caso de los colapsos en urgencias y uci, es una buena noticia de por sí, para la población y para la ciudad en su conjunto. Pero también respecto a la relación del hospital, y a la vez la ciudad asimismo , con la universidad. Además de mejorar servicios públicos, la sanidad, la educación y la investigación, abre perspectivas estratégicas, de las cuales tan falta está Sabadell.

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